Tema 1 de 8

El manipulador y su responsabilidad

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¿Ya lo sabes?
Hacer la práctica

Qué es un manipulador de alimentos

Un manipulador de alimentos es cualquier persona que, por su trabajo, está en contacto directo con alimentos o con lo que los toca: utensilios, superficies, envases o máquinas. Da igual si los prepara, los cocina, los sirve, los corta, los envasa, los transporta, los almacena o los vende.
En la práctica, eso incluye a muchísima gente:
  • Cocineros, ayudantes de cocina y personal de catering.
  • Camareros que sirven platos, bebidas o tapas.
  • Dependientes de carnicería, pescadería, charcutería, panadería o frutería.
  • Reponedores y cajeros de supermercado que manipulan producto sin envasar.
  • Personal de comedores escolares, hospitales y residencias.
  • Repartidores y conductores que transportan alimentos.
  • Trabajadores de industrias alimentarias, obradores y almacenes.
No hace falta tocar la comida con las manos. Quien limpia una cortadora de fiambre, quien coloca vasos en una barra o quien descarga cajas de pescado también puede contaminar un alimento si no trabaja con higiene.

Recuerda

Si tu trabajo puede afectar a la seguridad de un alimento, eres manipulador, aunque tu puesto no se llame así.

Por qué tu trabajo importa

Los alimentos pueden transmitir enfermedades. Bacterias, virus, parásitos, sustancias químicas o restos de alérgenos pueden llegar al plato sin que se vean, se huelan ni cambien el sabor.
La mayoría de estas enfermedades se pueden evitar con prácticas sencillas: lavarse bien las manos, mantener el frío, cocinar a la temperatura adecuada, separar lo crudo de lo cocinado y limpiar bien. Por eso el manipulador es la pieza clave. Un solo descuido en una cocina puede afectar a decenas de personas en un día.
Las consecuencias no son solo para quien enferma:
  • Para el cliente: desde unos días de diarrea hasta una intoxicación grave, sobre todo en niños, mayores, embarazadas o personas con defensas bajas. En una persona alérgica, una cantidad mínima (una traza) del alimento equivocado puede ser una urgencia.
  • Para la empresa: cierre temporal, sanciones, reclamaciones y pérdida de clientes.
  • Para ti: el trabajo hecho con higiene es parte de hacerlo bien, y la empresa puede exigírtelo.

Recuerda

La seguridad de un alimento no se ve. Por eso se trabaja siempre igual de bien, aunque nadie mire.

Quién responde de la seguridad de los alimentos

La normativa europea reparte las responsabilidades de forma clara. El Reglamento (CE) 852/2004, que regula la higiene de los alimentos, dice que el operador de empresa alimentaria es el principal responsable de la seguridad alimentaria.
Dos términos que verás a menudo:
  • Empresa alimentaria: cualquier empresa, pública o privada, con o sin ánimo de lucro, que produce, transforma, distribuye o vende alimentos. Un bar, un supermercado, un comedor escolar o una fábrica lo son.
  • Operador (o explotador) de empresa alimentaria: la persona o la entidad (una sociedad, una cooperativa, un ayuntamiento…) responsable de que esa empresa cumpla la legislación alimentaria. Normalmente, es el titular del negocio.
El Reglamento (CE) 178/2002, que fija los principios generales de la legislación alimentaria, añade que el operador debe asegurarse de que los alimentos cumplen la ley en todas las fases que controla: producción, transformación y distribución.

Ejemplo

En un restaurante, el operador es el titular del negocio. El titular responde ante la inspección de que la cocina cumpla las normas de higiene, aunque quien cocina cada día sea su equipo.

Y tú, ¿de qué respondes?

Que el principal responsable sea la empresa no quiere decir que el manipulador no tenga obligaciones. La empresa organiza, forma y supervisa; tú aplicas lo aprendido en tu puesto. Tus responsabilidades son, sobre todo:
  • Trabajar con higiene: manos limpias, ropa de trabajo limpia, pelo recogido, sin joyas en las manos y siguiendo las prácticas correctas de tu puesto.
  • Seguir las instrucciones de la empresa: su plan de limpieza, sus temperaturas, sus fichas de alérgenos y sus registros.
  • Avisar de lo que no esté bien: una cámara que no enfría, un producto caducado, una plaga, un envase dañado o un compañero que se salta una norma.
  • Informar de tu estado de salud cuando pueda poner en riesgo los alimentos (lo vemos en la siguiente pantalla).
Un manipulador que conoce estas obligaciones protege a los clientes, a la empresa y a sí mismo.

Ejemplo

Un dependiente de charcutería ve que la vitrina marca 9 °C a media mañana, cuando su hoja de control dice que no debe pasar de 4 °C. No basta con seguir vendiendo y esperar a que baje: avisa al encargado, que revisa el equipo y decide qué hacer con el producto expuesto.

Recuerda

La empresa es la principal responsable, pero cada manipulador responde de cómo hace su trabajo.

Tu salud y la de los alimentos

El Reglamento 852/2004 dedica un capítulo a la higiene del personal. Exige que quien trabaja donde se manipulan alimentos mantenga un elevado grado de limpieza y lleve ropa adecuada, limpia y, si hace falta, protectora.
Además, pone una regla muy concreta. Hay personas que no deben tocar alimentos ni entrar en las zonas donde se manipulan si hay riesgo de contaminarlos: quien tiene una enfermedad que se transmite por los alimentos, quien es portador (lleva el microbio aunque no se sienta enfermo) y quien tiene heridas infectadas, infecciones de la piel, llagas o diarrea. Esa persona tiene que avisar inmediatamente a la empresa de su enfermedad o de sus síntomas.
Esto no es un castigo. Según el caso, la empresa puede cambiarte a una tarea sin contacto con alimentos mientras te recuperas. Si te encuentras mal, ve al médico: es quien decide si necesitas la baja. Lo importante es que la empresa lo sepa a tiempo.
Situaciones en las que debes avisar:
  • Diarrea, vómitos o fiebre.
  • Piel u ojos amarillentos (ictericia).
  • Dolor de garganta con fiebre.
  • Heridas o cortes infectados en manos o brazos.
  • Infecciones de la piel, granos con pus o llagas.
  • Supuración de oídos, ojos o nariz.

Ejemplo

Una camarera se levanta con vómitos y diarrea. Aunque se encuentre mejor a media mañana, debe avisar a su encargado antes de entrar a trabajar. Muchos virus se contagian durante días, incluso cuando los síntomas han pasado.

La formación: quién la debe garantizar

La formación de los manipuladores está en el anexo II, capítulo XII, del Reglamento 852/2004. Dice que los operadores de empresa alimentaria deben garantizar tres cosas:
  • La supervisión y la instrucción o formación de los manipuladores en higiene alimentaria, de acuerdo con su actividad laboral.
  • Que quienes se encargan del sistema de autocontrol basado en el APPCC tengan formación adecuada en ese sistema.
  • Que se cumpla la legislación nacional sobre formación de determinados sectores, si la hay.
Fíjate en dos ideas. La primera: la obligación es de la empresa, que debe asegurarse de que su personal sabe trabajar con higiene. La segunda: la formación debe ajustarse al puesto. No necesita lo mismo un repartidor de bebidas envasadas que un cocinero que prepara mayonesa casera o comida para un hospital.

Ejemplo

En una residencia, la cocinera necesita dominar temperaturas, alérgenos y dietas especiales. El conductor que trae el pan necesita sobre todo saber cómo protegerlo durante el transporte y cómo mantener limpio el vehículo.

Recuerda

La formación tiene que servir para tu puesto concreto. Por eso este curso explica los principios generales y te pide que los apliques a tu actividad.

Qué cambió en 2010

Hasta 2010, un real decreto específico, el 202/2000, regulaba la formación de los manipuladores: qué entidades podían impartirla, con qué programas y cómo se acreditaba la formación.
El Real Decreto 109/2010, publicado en el BOE el 19 de febrero de 2010, derogó aquel real decreto. Lo hizo para cumplir la directiva europea de servicios, que no admite permisos previos sin justificación. Desde entonces:
  • La formación de los manipuladores depende del Reglamento 852/2004 y de la empresa alimentaria, que es quien debe garantizarla.
  • Según AESAN, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, las entidades que dan esta formación ya no necesitan, en general, un permiso previo de la Administración para hacerlo.
  • Ninguna entidad formadora puede decir que su curso está aprobado o supervisado por AESAN o por el ministerio del que depende, ni usar sus logotipos. Este curso tampoco lo está.
Ojo: algunas comunidades autónomas mantienen normas propias sobre la formación de manipuladores, con requisitos para las empresas o para las entidades formadoras. Si trabajas en una de ellas, esas normas también cuentan. Las vemos en el tema 8.

Recuerda

Lo que cuenta hoy no es un documento concreto, sino que sepas aplicar las prácticas correctas de higiene en tu puesto y que la empresa lo pueda demostrar.

Cómo se acredita la formación

En 2010, AESAN publicó un documento de orientación sobre la formación de los manipuladores. Según ese documento:
  • La formación puede darla la propia empresa, una entidad o empresa formadora, o un centro de formación profesional.
  • El manipulador también puede formarse por su cuenta. En ese caso, la empresa valora si esa formación es adecuada para el puesto.
  • La acreditación de la formación se puede hacer en cualquier formato, siempre que la empresa pueda demostrar que cada trabajador ha recibido formación en higiene alimentaria de acuerdo con su actividad.
Un certificado de un curso como este puede servir para eso: deja constancia de que has completado una formación en higiene alimentaria, con su temario, sus horas y la fecha. Es la empresa quien decide si lo considera adecuado para tu puesto y si necesitas formación adicional. Y si tu comunidad autónoma tiene normas propias, también hay que cumplirlas (lo vemos en el tema 8).

Ejemplo

Un ayudante de cocina empieza en un restaurante con su certificado de formación. El encargado guarda una copia en el registro de formación del establecimiento y, además, le explica en su primer día el plan de limpieza y la ficha de alérgenos de la carta.

Formarse no es cosa de un día

La formación no termina con un curso. El documento de orientación de AESAN indica que la empresa debe revisar y actualizar los conocimientos de su personal cuando cambian la tecnología, las instalaciones o la forma de producir.
También explica cómo se detecta qué hay que reforzar: la empresa supervisa cómo trabajan sus manipuladores y, si ve prácticas incorrectas, las corrige y da más formación. Esa supervisión forma parte de su sistema de autocontrol, y lo normal es que quede por escrito.
Por eso, además de este curso, en tu trabajo recibirás instrucciones concretas:
  • Cómo limpiar cada máquina y con qué producto.
  • Qué temperaturas hay que vigilar y dónde se anotan.
  • Qué platos llevan cada alérgeno.
  • Qué hacer si algo falla.
El certificado de este curso indica una fecha recomendada de renovación, a los cuatro años. Ese plazo no lo fija la normativa europea ni la estatal: es una recomendación nuestra. Repasar los conocimientos de vez en cuando ayuda a mantener buenos hábitos y a conocer los cambios de las normas.

Recuerda

Si cambias de puesto o llega una máquina nueva, pide que te expliquen cómo trabajar con ella de forma segura.

La cultura de seguridad alimentaria

En 2021, el Reglamento (UE) 2021/382 añadió al Reglamento 852/2004 un capítulo nuevo: la cultura de seguridad alimentaria. Obliga a las empresas alimentarias a establecerla, mantenerla y poder demostrarla, teniendo en cuenta su tipo de actividad y su tamaño.
¿Qué significa? Que la seguridad de los alimentos no depende solo de las normas escritas, sino de cómo trabaja y se comunica el equipo. La norma pide:
  • Compromiso de la dirección y de todo el personal con producir y servir alimentos seguros. La dirección, además, debe dejar claras las funciones y responsabilidades de cada uno y velar por que el personal reciba formación y supervisión adecuadas.
  • Participación de todos en las prácticas de seguridad alimentaria.
  • Que todo el personal conozca los peligros de los alimentos y la importancia de la higiene.
  • Comunicación abierta y clara entre todos los trabajadores, también para avisar de lo que se desvía de lo previsto.
  • Recursos suficientes para trabajar con higiene: tiempo, productos de limpieza, equipos que funcionen.
Para ti, esto se traduce en algo sencillo: tu opinión cuenta. Si ves algo que pone en riesgo los alimentos, dilo. Una buena cultura de seguridad alimentaria es aquella en la que avisar de un fallo se agradece, no se castiga.

Ejemplo

Un repartidor nota que la cámara frigorífica de la furgoneta no llega a la temperatura que marca su hoja de ruta. Lo comunica antes de cargar. La empresa revisa el equipo o cambia de vehículo, y el producto no pierde el frío durante el reparto.

El autocontrol de la empresa y tu papel

Las empresas alimentarias que preparan, transforman, transportan o venden alimentos deben tener un sistema de autocontrol basado en los principios del APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico), adaptado a su tamaño y actividad. Lo estudiamos a fondo en el tema 7. Aquí basta con la idea general.
El autocontrol es el conjunto de procedimientos con los que la empresa se asegura de que lo que sirve o vende es seguro. Suele incluir planes de limpieza, de control de plagas, de agua, de proveedores, de temperaturas, de formación y de alérgenos, además del análisis de los peligros de cada fase.
Tu papel en ese sistema es aplicarlo:
  • Hacer las tareas tal como están descritas.
  • Anotar los registros que te correspondan, por ejemplo las temperaturas de las cámaras o la limpieza de una máquina.
  • Aplicar las medidas correctoras previstas cuando algo se sale de lo normal.
  • Avisar si un procedimiento no se puede cumplir, por ejemplo porque falta un producto o un equipo no funciona.

Recuerda

Un registro sin rellenar o rellenado sin mirar no protege a nadie. Si no has comprobado una temperatura, no la apuntes.

Qué mira la inspección de ti

Las autoridades sanitarias de cada comunidad autónoma y de los ayuntamientos inspeccionan las empresas alimentarias. El documento de orientación de AESAN explica que la inspección no se limita a pedir papeles: comprueba que el trabajador aplica correctamente las prácticas de higiene y que la empresa supervisa y corrige lo que no se hace bien.
En una inspección te pueden observar trabajando y hacerte preguntas sencillas sobre tu puesto. Por ejemplo:
  • Cómo y cuándo te lavas las manos.
  • A qué temperatura debe estar la cámara o el expositor que usas.
  • Qué haces con un producto caducado o con un envase dañado.
  • Qué alérgenos tiene un plato de la carta y cómo se lo explicas a un cliente.
  • Cómo limpias y desinfectas tu zona de trabajo.
Si una inspección detecta malas prácticas, puede pedir a la empresa que forme de nuevo a sus manipuladores, además de otras medidas según la gravedad.

Ejemplo

Durante una visita, la inspectora ve a un camarero cortar limón para las bebidas en la misma tabla donde antes había cortado pollo crudo. Aunque la empresa tenga todos los registros al día, esa práctica se anota y la empresa tendrá que corregirla.

Recuerda

La mejor preparación para una inspección es trabajar cada día como si la hubiera.

Resumen del tema

  • Manipulador es cualquier persona que, por su trabajo, puede afectar a la seguridad de un alimento.
  • El operador de la empresa alimentaria es el principal responsable de la seguridad de los alimentos y debe garantizar la formación de su personal, adaptada a cada puesto (Reglamento 852/2004).
  • Tú respondes de trabajar con higiene, seguir las instrucciones de la empresa y avisar de los problemas y de tu estado de salud.
  • Desde 2010, según AESAN, las entidades formadoras no necesitan, en general, un permiso previo de la Administración, y la formación se puede acreditar en cualquier formato, siempre que la empresa pueda demostrarla. Algunas comunidades autónomas tienen normas propias.
  • La formación se actualiza cuando cambian las condiciones de trabajo o se detectan malas prácticas.
  • La cultura de seguridad alimentaria pide compromiso, conocimiento de los peligros y comunicación abierta.
  • La inspección comprueba cómo trabajas, no solo los papeles.
En los próximos temas verás los peligros de los alimentos, cómo evitarlos y qué hacer en cada momento de tu trabajo.
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8 preguntas, con la respuesta explicada al momento.
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