El Reglamento 852/2004 dedica un capítulo a la higiene del personal. Exige que quien trabaja donde se manipulan alimentos mantenga un elevado grado de limpieza y lleve ropa adecuada, limpia y, si hace falta, protectora.
Además, pone una regla muy concreta. Hay personas que no deben tocar alimentos ni entrar en las zonas donde se manipulan si hay riesgo de contaminarlos: quien tiene una enfermedad que se transmite por los alimentos, quien es portador (lleva el microbio aunque no se sienta enfermo) y quien tiene heridas infectadas, infecciones de la piel, llagas o diarrea. Esa persona tiene que avisar inmediatamente a la empresa de su enfermedad o de sus síntomas.
Esto no es un castigo. Según el caso, la empresa puede cambiarte a una tarea sin contacto con alimentos mientras te recuperas. Si te encuentras mal, ve al médico: es quien decide si necesitas la baja. Lo importante es que la empresa lo sepa a tiempo.
Situaciones en las que debes avisar:
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Diarrea, vómitos o fiebre.
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Piel u ojos amarillentos (ictericia).
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Dolor de garganta con fiebre.
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Heridas o cortes infectados en manos o brazos.
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Infecciones de la piel, granos con pus o llagas.
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Supuración de oídos, ojos o nariz.
Ejemplo
Una camarera se levanta con vómitos y diarrea. Aunque se encuentre mejor a media mañana, debe avisar a su encargado antes de entrar a trabajar. Muchos virus se contagian durante días, incluso cuando los síntomas han pasado.